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Vuelvo a encontrar mi azul,
mi azul y el viento,
mi resplandor,
la luz indestructible
que yo siempre soñé para mi vida.
Aquí están mis rumores,
mis músicas dejadas,
mis palabras primeras merecidas de la espuma,
mi corazón naciendo antes de sus historias,
tranquilo mar, mar pura sin abismos.
Yo quisiera tal vez morir, morirme,
que es vivir más, en andas de este viento,
fortificar su azul, errante, con el hálito
de mi canción no dicha todavía.
Yo fui, yo fui el cantor de tanta transparencia,
y puedo serlo aún, aunque sangrando,
profundamente, vivamente herido,
lleno de tantos muertos que quisieran
revivir en mi voz, acompañándome.
Mas no quiero morir, morir aunque lo diga,
porque no muere el mar, aunque se muera.
Mi voz, mi canto, debe acompañaros
más allá, más allá de las edades.
He venido a vosotros para hablaros y veros,
arenales y costas sin fin que no conozco,
dunas de lavas negras,
palmares combatidos, hombres solos,
abrazados de mar y de volcanes.
Subterráneo temblor, irrumpiré hacia el cielo.
Siento que va a habitarme el fuego que os habita.

La palabra “No”

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KAFKA SPIRIT

I am a cage in search of a bird

[…] Como un espejo viejo, como un olor de casa sola
en la que los huéspedes entran de noche perdidamente ebrios,
y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una ausencia de flores
-posiblemente de otro modo aún menos melancólico-,
pero, la verdad, de pronto, el viento que azota mi pecho,
las noches de substancia infinita caídas en mi dormitorio,
el ruido de un día que arde con sacrificio
me piden lo profético que hay en mí, con melancolía
y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos
hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso.

En la filosofía del lenguaje ordinario, lo efectivo equivale a lo verdadero. Esta hipóstasis se produce porque los pensamientos «a posteriori» del acontecimiento siempre propenden a confundir lo realizado con lo real, lo efectuado con lo efectivo y lo ya incorporado a la existencia formal con lo verdadero. Por eso pudo decir la intuición de Homero que sólo los idiotas se instruyen con el acontecimiento.

“Creo que tenemos más ideas que palabras. ¡Cuántas que son las cosas que sentimos y que no son nombradas! De tales cosas, las hay sin nombre en la moral, sin nombre en la poesía, sin nombre en las bellas artes […] Casi nada se retiene sin el socorro de las palabras, y las palabras casi nunca alcanzan para contar con precisión lo que se siente”

Maldita sea

alvaroruiz