Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 30 agosto 2013

Despierta-Valderrama

Read Full Post »

Un libro que, con magistral síntesis, y una prosa poética que pone los pelos de punta, establece una fina cuerda que ata, en la metáfora más sutil,  filosofía, amor y belleza.

Al fin y al cabo “el amor puede surgir de una sola metáfora”

la_insoportable_levedad_del__ser

Todos necesitamos a alguien que nos mire. Sería posible dividirnos en cuatro categorías, según el tipo de mirada bajo la cual queremos vivir.

La primera categoría anhela la mirad a de una cantidad infinita de ojos anónimos, o dicho de otro modo, la mirada del público. Ese es el caso del cantante alemán, de la actriz norteamericana y también del redactor con barbas largas. Estaba acostumbrado a sus lectores y, cuando un buen día los rusos cerraron su semanario, tuvo la sensación de que el aire era cien veces más enrarecido. Nadie podía reemplazarle la mirada de los ojos desconocidos […]

La segunda categoría la forman los que necesitar para vivir la mirada de muchos ojos conocidos. Estos sin incansables organizadores de cócteles y cenas. Son más felices que las personas de la primera categoría quienes, cuando pierden a su público, tienen la sensación de que en el salón de su vida se ha apagado la luz. A casi todos ellos les sucede esto alguna vez. En cambio, las personas de la segunda categoría siempre consiguen algún de esas miradas.

Luego está la tercera categoría, los que necesitan de la mirada de la persona amada. Su situación es igual de peligrosa que la de la primera categoría. Alguna vez se cerrarán los ojos de la persona amada y en el salón se hará la oscuridad.

Y hay también una cuarta categoría, la más preciada, la de quienes viven bajo la mirada imaginaria de personas ausentes. Son los soñadores…

———————————————————————————————————————-

-¿Qué es la belleza? dijo Franz y ante sus ojos apareció la inauguración de una exposición en la que tuvo que participar recientemente en compañía de su mujer.  La infinita vanidad de los discursos y las palabras, la vanidad de la cultura, la vanidad del arte.  Cuando ella trabajaba como estudiante en la Obra de la Juventud y tenía el alma envenenada por las alegres marchas […]el sacerdote pronunciaba con voz cantarina una frase que la gente repetía en coro. Eran letanías. Las palabras, siempre iguales, volvían como un peregrino que no puede despegar los ojos del paisaje o como un hombre que no es capaz de despedirse de la vida.

Lo que repentinamente había encontrado en aquella iglesia no era a Dios, sino a la belleza. Sabía perfectamente que aquella iglesia y aquellas letanías no eran bellas en sí mismas. La misa era belleza porque se le había aparecido, repentina y secretamente, como un mundo traicionado.

Desde entonces sabía que la belleza es un mundo traicionado. Solo podemos encontrarla cuando sus perseguidores la han dejado olvidad por error en algún sitio. La belleza está oculta tras los bastidores de las manifestaciones. Si la queremos encontrar, tenemos que rasgar el lienzo del decorado.

———————————————————————————————————————-

Sabina se quedó sola. Regresó al espejo. Seguía en ropa interior. Volvió a ponerse el sombrero y estuvo largo rato observándose. A ella misma le resultaba extraño llevar ya tantos años persiguiendo un instante perdido.

———————————————————————————————————————-

Quien busque lo infinito que cierre los ojos

———————————————————————————————————————-

Las preguntas verdaderamente serias son aquéllas que pueden ser formuladas hasta por un niño. Sólo las preguntas más ingenuas son verdaderamente serias. Son preguntas que no tienen respuesta. Una pregunta que no tiene respuesta es una barrera que no puede atravesarse. Dicho de otro modo: precisamente las preguntas que no tienen respuesta son las que determinan las posibilidades del ser humano, son las que trazan las fronteras de la existencia del hombre.

———————————————————————————————————————-

Una novela no es una confesión del autor, sino una investigación sobre lo que es la vida humana dentro de la trampa en que se ha convertido el mundo.

Read Full Post »

¿Razón versus pasión?

Por Rosa Gutiérrez

“¡Oh tú, voluntad mía, cambio de rumbo de toda necesidad, necesidad mía! ¡Tú que estás dentro de mí, y por encima de mí!”

Friedrich Nietzsche, (1993):“Así Habló Zaratustra” M.E Editores p 210

Umberto Eco cita a Aristóteles así: Escribe Aristóteles en Ética a Nicómaco lo siguiente: “Entiendo por pasiones apetencia, miedo, ira, coraje, envidia, alegría, amor, odio, deseo, celos, compasión y, en general, todo lo que va acompañado de placer o dolor”.

La intuición del arte es la más profunda de todas las intuiciones humanas, por ser la más inteligente. Gracias a ella nace la razón del arte, pues ingresa en las sutilezas del sentir humano a través de un discurso interno de las pasiones. Cuando la intuición del artista, somete su imaginación a la tarea de la razón, nace el pensamiento artístico (Antonio García Trevijano)

A Hume volvemos a referirnos, esta vez en Tratado de naturaleza humana (libro II, parte III, sección III: p 415). Este pensamiento humeano es recogido por Umberto Eco en “Historia de la belleza”, y sobre la “pasión” dice lo siguiente: “la razón es, y sólo debe ser, esclava de las pasiones, y no puede pretender otro oficio que el de servirlas y obedecerlas”.

Sin embargo, la pasión, a pesar de ser concebida como máxima del ser humano, obra por inclinación natural y está condicionada también por la razón. Defender que existe pasión en la razón y razón en la pasión (“siente el pensamiento, piensa en sentimiento”) no resulta innovador

Hume sostiene que cuando la razón y la pasión coinciden en un mismo punto, a la primera no le queda más remedio que dejar paso a la segunda. Esta idea se hilvana sin esfuerzo con la del filósofo Immanuel Kant al afirmar que las pasiones son “los cánceres de la razón pura práctica” y defendía que, aunque la pasión lleve al alumbramiento de una acción virtuosa, no por ello la pasión es menos culpable. Sin embargo olvidamos que el arte tiene, entre sus múltiples capacidades, la de la absolución. En la belleza se encuentra el perdón

Por tanto, desde el punto de vista que expreso, no existe combate alguno entre ambas. La guerra, si acaso nace de la incapacidad del ser humano para identificar los sentimientos que le atenazan. Ese es el verdadero conflicto. Razón y pasión se adecúan y se completan en la inclinación natural del gusto por la belleza. Ambas tienen lugar en un mismo punto infinitamente pequeño.17

La intención en la obra de arte sirve de poco. Lo que percibimos como inclinación natural no hay que buscarlo en conceptualismos externos. Está presente en lo manifestado.18

La pasión parece entenderse como una fiera indomable que arrebata el sentido al que la padece. La razón le complementa porque también es el motor creador de las pasiones. Si bien las pasiones, las tumultuosas pasiones -que decía Zoé Valdés- impiden pensar en la oscuridad que producen, la razón supone el destello que alumbra la conciencia.

Las pasiones acercan la razón a los hombres, según la idea romántica de Vauvenargues, porque del mismo modo, sin las pasiones elevadas del espíritu humano, las artes no se podrían haber cultivado. En palabras de Don Antonio, si la belleza llama a la inteligencia del instinto, lo interesante convoca a la inteligencia de la razón.

La razón de la belleza supone el acceso a los secretos del arte, y el placer que procura la sabiduría sentimental, suaviza el áspero sendero por donde anda la razón.19

La razón perfecciona la pasión porque ejerce el perfecto equilibrio para tranquilizar las pasiones y contemplarlas con la tranquilidad con la que se admira la belleza.

Una vez se ha producido el deleite exaltado de las pasiones, para que sean sinceras, habrán de tornarse duraderas, y sólo la razón aportará el control necesario para encontrar la serenidad en la belleza, para que de este modo se produzca una exaltación verdadera de la contemplación de lo genuinamente bello.

Del pensamiento de la antigüedad hemos heredado la creencia de que las pasiones que habitan en el alma son el carruaje descontrolado -refiriéndonos al mito del Carro Alado de Platón- que dos caballos alados, uno esbelto y bueno (la razón) y otro feo y malo (la pasión), llevan al ser humano por un escarpado sendero, y que el triunfo del caballo feo denota una debilitación del entendimiento. “La sustancia de toda pasión, si pudiéramos precisarla, sería la base de todos los ideales, a la que habrá que referir todo bien”. (Santayana, 2005: 164)

Antonio Damasio nos recuerda la idea clásica en su libro “El error de Descartes” por la cual, definir la emoción o el sentimiento desde el punto de vista cognitivo o neural no disminuye ni su belleza ni su horror, porque al igual que comprender cómo es el proceso del habla no rebaja lo que se dice, comprender el proceso químico de la pasión no la empequeñece.

Que las pasiones, si son elevadas, serán violentas, eso es seguro. Mas no menoscaban el ímpetu de la razón, sino todo lo contrario. Toda cavilación sobre la búsqueda de la belleza deviene racional y necesaria. Sentir es lo mismo que pensar (Antonio García Trevijano)

Imagen

Read Full Post »

¿Qué saben del amor quienes

confunden arrojarse al vacío con

volar?

Read Full Post »

“Cuanto más vulgar e ignorante es el hombre, menos enigmático le parece el mundo; todo lo que existe y tal como existe le parece que se explica por sí solo, porque su inteligencia no ha rebasado aún la misión primitiva de servir a la voluntad en calidad de mediadora de motivos.”

Imagen

Read Full Post »

Nada me has dado

El amor es la propia culpa y también la única redención posible. O en otras palabras, cómo curarse de lo que cura. Aprendí a esperar, porque quien ama espera, necesariamente.

Te esperé, porque te quise querer bien (no existe otro modo) y porque amar es esperar, -no me hubiera permitido ser cobarde-.  Más tarde comprendí que en realidad, no hice ningún mérito. Esperarte jamás fue una decisión. En definitiva, que me enseñaste a vivir, para matarme luego. No te lo reprocho. Te lo agradezco, porque ahora comprendo que quien te da la vida también puede arrebatártela.

Es apropiado citar la frase del famoso poeta: “nada me has dado y todo te lo debo”.

Read Full Post »