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Archive for 30 junio 2015

El monstruo de mis sueños llora amargas lágrimas y se recuesta sobre su lecho de piedra. Dice: temo olvidar tanto como recordar.

Tengo un monstruo que se instala en mis sueños y me acompaña cada noche. De día es una fiera dormida a la que calmo acariciándole el lomo. De noche abre sus fauces y engulle todo cuanto encuentra a su paso. Dócil animal, animal indomeñable, te he cubierto de tantos besos que ya somos indistinguibles.

El monstruo que habita en mis sueños tiene una cara negra y unos inmensos ojos de cielo, refulgentes mejillas y níveo pelaje. A veces agita las garras y con su paso devastador derruye alguna que otra tranquila aldea. El monstruo que habita en mis sueños es de naturaleza salvaje, pero sus patas son domésticas y a veces acunan mis miedos.

Temo al monstruo que a veces duerme conmigo. A mi monstruo de cara negra le cruza una sombra por el rostro, por eso le llamé “monstruo de cara de negra”, aunque a él no le gusta que le llame así. Dice: yo no tengo nombre. El monstruo se revela, y abre sus fauces. Limo sus garras en vano. Mi monstruo se me aparece y me dice: “temo que el olvido no tenga piedad”, y vuelve a llorar amargas lágrimas. Me recuesto en su lecho rocoso y lloro con él. Le he acariciado tanto…

Mi monstruo de níveo pelaje entona un cántico nocturno, y muchas aves azules danzan con él. Las aves dicen: este monstruo no es como otros. Y siguen agitando su plumaje. El monstruo que habita en mis sueños pide salir de día, y teme tanto como desea el fuego de alguna pasión desbordante. Le digo que durante la noche todo se ve con mayor claridad, pues es entonces cuando los sueños divagan sin norma. Perteneces al sueño, no podrás salir de aquí. Me dice: “no quiero”, y un caprichoso berrinche se apodera de él. Entonces devasta alguna que otra tranquila aldea.

Mi monstruo regresa arrepentido, pues sabe que sus patas son más fuertes y con su paso, a veces hiere sin pretenderlo. Le consuelo y a pesar de reprobarle, le cubro de besos. Le digo: no te vayas nunca. Y mi monstruo azul se aleja.

Caprichoso animal. El monstruo que habita en mis sueños es caprichoso. Me mira consolador, y me dice: temo olvidar tanto como recordar. Y nos recostamos de nuevo en el lecho rocoso.

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Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una palabra vana,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando te inclinas sola ante el espejo.
Oh querida esperanza
también nosotros aquel día
sabremos que eres la vida y eres la nada!

La muerte tiene una mirada para todos.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
será como abandonar un vicio,
como ver que emerge de nuevo

un rostro muerto en el espejo,
como escuchar un labio cerrado.
Descenderemos, mudos, al abismo.

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Verrà la morte e avrà i tuoi occhi-

questa morte che ci accompagna
dal mattino alla sera, insonne,
sorda, come un vecchio rimorso
o un vizio assurdo. I tuoi occhi
saranno una vana parola
un grido taciuto, un silenzio.
Così li vedi ogni mattina
quando su te sola ti pieghi
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo anche noi
che sei la vita e sei il nulla.

Per tutti la morte ha uno sguardo.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti.

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E. Jabés

[…]De noche, todos los caminos caen.
Era necesaria esa noche en que tomé tu mano, en que estábamos solos.
Era necesaria esa noche como era necesario ese camino.
En el mundo donde te busco eres la hierba y el deshielo.
Eres el grito perdido en que me extravío.
Pero también eres, ahí donde nada vela, el olvido hecho de cenizas de espejo.

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“Ella no tuvo la culpa. Ella era como el agua que se hiela en la roca y la despedaza , no fue más culpable que el agua cuando la roca se hace pedazos”

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