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Archive for the ‘azar’ Category

A tenor de la ley de la serialidad de Kamerer, que afirmaba que las coincidencias se daban en serie y que “se producía una repetición o agrupación en el tiempo o en el espacio por la cual los números individuales en la secuencia no estaban conectados por la misma causa activa”, exponemos las bases definitorias esenciales para intentar acercarnos al misterio de lo azaroso en el mundo.  Según Kammerer, los sucesos fortuitos se agrupan por afinidad con otros causalmente inconexos, teoría que nos lleva a pensar que todos ellos comparten un patrón global.

grupo

-En la estadística no hay causalidad sino correlación. La historia de Évariste Galois y Kammerer no consigue resolver nuestro enigma. Una cosa es que se puedan establecer probabilidades de sucesos, y otra identificar la causa de los mismos. La estadística estudia la correlación, pero el concepto de correlación entre dos magnitudes no implica causalidad sino probabilidad

-¿El azar se inscribe en la correlación?

-Míralo así. La correlación, por ejemplo, entre la altura y el peso. A más altura, más peso, y viceversa. Pero no tiene porqué, ya que hay altos ligeros, y bajos pesados. Entre ambas magnitudes existe correlación, pero no necesariamente causalidad

-De acuerdo

-La poca estadística que estudié en la facultad no me despejó ninguna duda existencial, y tampoco me hubiera servido para entender la diferencia entre azar y necesidad

-Tampoco yo comprendo bien la diferencia entre azar y necesidad

-Yo creo que la libertad cabe en el ser humano. Me niego a pensar que no somos libres, que no podemos alterar el curso de las cosas. El momento en que nuestra voluntad se determina no siempre puede conocerse con antelación.

-¿Qué papel ejerce la necesidad?

-La necesidad no es más que la consecuencia de un suceso determinado

-Entonces la necesidad es lo contrario a la libertad

-Exactamente

-Vamos a poner un ejemplo

-Si te doy un mordisco en la boca te hago una herida. La herida es un suceso necesario. Está provocado por el mordisco, y el mordisco lo motiva mi deseo por ti. Pero mi voluntad podría templarlo. Si no puedo templarlo, porque me es irresistible (y por cierto, lo es) también la herida sería necesaria.

-Ya veo. La voluntad influye en los acontecimientos

-Y además es determinante, al menos a veces. Habrá casos en que los sucesos trasciendan la voluntad de los agentes

-¿Las guerras están determinadas desde un momento determinado? Por ejemplo: ¿Se podría haber evitado la Revolución Francesa?

-La voluntad la mueven intereses que trascienden los motivos particulares de sus actitudes. Ese es el capitulo del viejo. Él dice que en la primera parte cupo el azar.

-Espera, espera, ¿Es que la voluntad no es particular?

-Sí, pero lo que la mueve son causas generales. Marco Antonio en la guerra contra Augusto César estaba movido por causas que lo trascendían. La historia actúa por medio de hombres que creen que hacen lo que ellos deciden, pero las circunstancias les hacen bailar al son de la historia

-Sin embargo la historia la hacemos los hombres

-La lógica de los intereses de un grupo es más fuerte que la voluntad particular

-¿En el caso de las dictaduras también?

-Los franquistas (Suárez) pactaron con la oposición (PP y PSOE) sin convocar elecciones a cortes constituyentes. Los intereses de ambos grupos en conquistar el estado determinó el sentido de las decisiones de los actores políticos. Pactaron para repartirse el poder. El viejo no pudo conseguir que los españoles eligieran entre Monarquía o República, Presidencialismo o Parlamentarismo. Existía un  factor nacional y otro internacional que determinaba la voluntad de los jefes de los partidos, y que a la postre determinó que al viejo lo metieran en la cárcel

-Comprendo. ¿A qué llamamos suerte entonces?

-La buena suerte sería una suerte de azar que nos es favorable. El otro día se me cayeron 100 euros por la calle y un hombre vino a dármelos. Me quedé a cuadros. Tuve buena suerte. Es justo que quien los devolviera los reciba.

-¿Podemos afirmar que ocurrió por azar?

-Creo que sí, porque no está determinado el momento en el que la voluntad se determina. La voluntad es el factor fundamental de la negantropía, que altera el curso de las cosas

-¿Qué es la negantropia?

-Lo entiendo como la capacidad de la materia orgánica de alterar el curso de la materia tanto orgánica como inorgánica. O mejor dicho, el poder de los seres vivos de alterar el curso cualquier tipo de materia.

-¿Y el azar?

-El azar es eso, y también lo que no está predeterminado.

-¿Hay cosas que sencillamente suceden porque sí? ¿es eso posible?

-No todo tiene una explicación, una razón. Pero la voluntad es libre y altera el curso de la materia. No sabemos de antemano cuándo esa voluntad se va a determinar, y antes de que se determine, no existe la causa determinante.

-Entonces el futuro no existe

-¡Eso es! El futuro ni existe ni está predeterminado.

-¿La voluntad no es determinada pero es determinante?

-Así es.

-¿Esta teoría se aplica solo a causas históricas? ¿o a cualquier tipo de acontecimiento?

-Para Santayana todo hecho está dentro de la historia. La distinción entre hecho transcendente e intrascendente es arbitraria. Todo forma parte del flujo del ser.

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“Si el azar de una batalla, es decir de una causa particular, ha arruinado un Estado, es porque había una causa general que hacia que ese Estado  debía perecer con una sola batalla”.

¿Qué significa?

Una causa particular, es decir, una pequeña cosa, un minúsculo, si se quiere, acontecimiento, a veces produce grandes efectos, que modifican para siempre el curso de la historia. El pequeño factor estaba inscrito en un sistema general como punto neurálgico, que no tiene porqué apercibirse a primera vista -y normalmente tiene esta característica oculta-. Cuando el pequeño acontecimiento emerge o desaparece ante la magnitud de sus consecuencias, se entiende que su papel ha sido determinante en el conjunto del proceso -no necesariamente (?), pero estaba escondido. Como azar que es, sus leyes nos resultan desconocidas, pero al desenterrarse el misterio de sus consecuencias, a pesar de que resulte imposible la comprensión de todo el proceso interno de su secuencial “causa-efecto”, se nos presenta como una evidencia que solo nos es dada cuando, ya indefectiblemente, deviene el desenlace.

¿Hace mella el azar muy lentamente?

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