Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘monstruo’ Category

El monstruo de mis sueños llora amargas lágrimas y se recuesta sobre su lecho de piedra. Dice: temo olvidar tanto como recordar.

Tengo un monstruo que se instala en mis sueños y me acompaña cada noche. De día es una fiera dormida a la que calmo acariciándole el lomo. De noche abre sus fauces y engulle todo cuanto encuentra a su paso. Dócil animal, animal indomeñable, te he cubierto de tantos besos que ya somos indistinguibles.

El monstruo que habita en mis sueños tiene una cara negra y unos inmensos ojos de cielo, refulgentes mejillas y níveo pelaje. A veces agita las garras y con su paso devastador derruye alguna que otra tranquila aldea. El monstruo que habita en mis sueños es de naturaleza salvaje, pero sus patas son domésticas y a veces acunan mis miedos.

Temo al monstruo que a veces duerme conmigo. A mi monstruo de cara negra le cruza una sombra por el rostro, por eso le llamé “monstruo de cara de negra”, aunque a él no le gusta que le llame así. Dice: yo no tengo nombre. El monstruo se revela, y abre sus fauces. Limo sus garras en vano. Mi monstruo se me aparece y me dice: “temo que el olvido no tenga piedad”, y vuelve a llorar amargas lágrimas. Me recuesto en su lecho rocoso y lloro con él. Le he acariciado tanto…

Mi monstruo de níveo pelaje entona un cántico nocturno, y muchas aves azules danzan con él. Las aves dicen: este monstruo no es como otros. Y siguen agitando su plumaje. El monstruo que habita en mis sueños pide salir de día, y teme tanto como desea el fuego de alguna pasión desbordante. Le digo que durante la noche todo se ve con mayor claridad, pues es entonces cuando los sueños divagan sin norma. Perteneces al sueño, no podrás salir de aquí. Me dice: “no quiero”, y un caprichoso berrinche se apodera de él. Entonces devasta alguna que otra tranquila aldea.

Mi monstruo regresa arrepentido, pues sabe que sus patas son más fuertes y con su paso, a veces hiere sin pretenderlo. Le consuelo y a pesar de reprobarle, le cubro de besos. Le digo: no te vayas nunca. Y mi monstruo azul se aleja.

Caprichoso animal. El monstruo que habita en mis sueños es caprichoso. Me mira consolador, y me dice: temo olvidar tanto como recordar. Y nos recostamos de nuevo en el lecho rocoso.

Read Full Post »